El volumen que tiene en sus pinturas ha tenido una trayectoria de varios años. Es difícil creer que sus primeras pinceladas no tenían nada que ver con las gordas que todos conocemos, si todos supieran su trayectoria sabría cuáles son sus matices en el mundo de la pincelada.
Algo muy curioso es la edad en la que Botero decidió ser artista, con tan solo 16 años decidió que el ser artista era su vocación para toda la vida. Hoy en día vemos jóvenes de 16 o 17 años que entran a la educación superior, afirmando que la carrera que están comenzando es lo que realmente quieren ser, y muchas veces no resulta ser así. Botero decidió a su corta edad ser un artífice, y ahora se ven todos esos años de dedicación a este oficio, pues con la gran variedad de pinturas y esculturas que ha realizado a lo largo de su carrera, ha demostrado que no importa la edad, lo importante es el carácter que se tiene para realizar lo que se desea.
La gran mayoría de las personas han pensado que Botero siempre ha pintado gruesas, yo era uno de ellos, la verdad es que la primera vez que vi una pintura de este artista me pareció muy interesante, pero luego de ver varias se volvío algo monótono, pero me gusta como representa la realidad por medio del volumen. Las situaciones que vemos en sus cuadros son típicas de la cotidianidad, como retratos de sacerdotes, los toreros o cazadores preparándose para un día de persigue. Antes de encontrar todo este estilo paso por pinturas totalmente diferentes, como las que hizo en Tolú durante unos meses que vivió haya, las sus pinceladas eran más abstractas y trasmitían algo diferente a lo que vemos ahora. En esa época había más biodiversidad en las obras de botero, casi todas eran diferentes. Con cada obra que realizaba trataba de trasmitir algo a las personas, pero con la particularidad en que quería hallar su propio estilo, pasando por dificultades y experimentando con cada pincelada llego al momento en que se dio cuenta con un simple bodegón en que el volumen era lo que lo iba a caracterizar el resto de su vida artística. La mandolina fue el objeto inanimado con el cual hayo esta manera de matizar el arte a su propio modo.
Lo más impresionante y particular que cautiva al espectador, interesándolo con sus obras, es sin lugar a dudas cuando incrusta al impresionismo en sus obras, es muy incauto ver a alguien que representa tan bien la realidad con la corpulencia, una pincelada más arrebatada y osada, combinando su perfecta representación del ser en el rostro y con la euforia que caracteriza al cuerpo con un trazo más des complicado, todo esto lo veo representado en las obras de La Mona Lisa en sus distintas edades, ya que su rostro está perfectamente pintado y sus vestidos por otro lado son más gastados en la pintura.
Es muy notable el temperamento de Fernando Botero, ya que al ver los dibujos que hizo como ilustrador en periódicos del país hace notar que eso no debe ser mostrado, ya que estos trazos los hizo por necesidad económica, algo que no debería ser tomado con rechazo por parte del artista, ya que estos dibujos también hacen parte de su historia y tienen que exponerse ante la humanidad y podremos ver sus diferentes matices como experto en la pincelada.
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